Como añoro que retornes a la nave
que acurruques tus espacios para verte
y aparezcas de la nada como un susto.
Labios frescos se desprenden de tu cuerpo
lluvia blanca de dibujos en mi boca.
En momentos de miradas sin estuches
aplastás tu tiranía con un dedo
y en esponja, pura esponja me transformo
de tus ojos, frutos vivos del delirio.
El eterno retorno.
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